Hasta los cuatro meses, no diferencian entre día y noche

Hasta los cuatro meses, no diferencian entre día y noche

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Todos los bebés nacen con la capacidad de dormir, al igual que lo hacían en el útero materno. La gran diferencia radica en poder dormir físicamente y tener las habilidades para conciliar el sueño solo.  Hasta los cuatro meses, no diferencian entre día y noche.

 

Quedarse dormido sin ayuda es una habilidad que debe desarrollarse y aprenderse con el tiempo. La única forma de lograrlo es inculcando rutinas de sueño adecuadas a tu peque desde bebé para crear un hábito y mantenerlo durante su crecimiento ya que hasta los cuatro meses, no diferencian entre día y noche.

 

Es muy importante conocer cómo es o cómo va a ser el sueño de nuestro hijo durante esta primera etapa, para estar preparados.

 

No diferencian entre día y noche

 

Al principio, los bebés confunden la noche con el día, por ello, el objetivo es inculcar costumbres y así́ garantizar su descanso y adaptación a la vida extrauterina. En esta edad hay dos fases del sueño en los bebés:

 

El sueño REM. Es la fase activa del sueño, en la que el cerebro permanece activo y también la más corta.

 

El sueño NO REM. Es la fase tranquila y profunda del sueño. De esta forma, el sueño se repite en ciclos de alrededor de una hora de duración, ya que va ligada a la demanda de alimentación en los bebés recién nacidos.

 

Hasta los cuatro meses no diferencian entre día y noche

 

En la medida en que la maduración de su cerebro y estomago va creciendo y se desarrolla, el sueño se prolonga hasta alcanzar sus cinco fases, como ocurre en los adultos.

 

Tu bebé recién nacido no conoce la diferencia entre el día y la noche.

 

Necesitará́ dormir y alimentarse continuamente. En general, dormirá́ alrededor de 16 a 20 horas diarias, y normalmente de 2 a 4 horas seguidas, durante todo el día, dependiendo básicamente de su ritmo de digestión.

 

¿Qué podemos hacer?

 

Para empezar a enseñarle la diferencia entre el día y la noche, puedes comportarte de manera diferente a distintas horas.

 

Es aconsejable que inicies rutinas desde el principio y realices rituales repetidos y mantenidos en el tiempo que le indican a tu bebé de forma progresiva la diferencia entre las siestas y el sueño nocturno.

 

Las primeras semanas especialmente, hay que mimarle mucho para ayudarle a adaptarse al mundo exterior. Realizar la piel con piel, le hará́ sentirse seguro y protegido.

 

¿Cómo ayudarle a diferenciar entre día y noche?

 

  • Envuélvele con una muselina de algodón para simular que se encuentra en el útero materno, evitando que se despierte cuando le dejes en la cuna.
  • En la noche, compórtate con más calma y emplea un tono de voz más suave, luces bajitas…
  • Mecerlo levemente para ayudarle a conciliar el sueño, al igual que se dormía en el útero materno, mientras mamá estaba en movimiento.
  • Realizar un ritual como baño, masaje y alimentación con un horario establecido, le permitirá́, con el tiempo, dormir más.
  • Tras las siestas debemos jugar y disfrutar del bebé, por el contrario.
  • Podemos limitar el sueño de las siestas para conseguir un mayor sueño nocturno.
  • Durante la noche las tomas deben ser lo más monótonas y aburridas posibles, sin encender la luz. Si lo hacemos así́, poco a poco, el bebé diferencia la noche del día y relaciona las horas de oscuridad con las horas de dormir.
  • Durante el día, él bebé debe dormir en una habitación con luz natural pero no intensa, y por la noche en una habitación oscura o luz indirecta y silenciosa. A partir de los 4 meses, es conveniente que el niño duerma en su habitación, si es posible y es el momento idóneo para empezar un plan de sueño.