Mi función como asesor del sueño no es decir qué está bien o mal, sino aconsejar y acompañar al 100% en el proceso de conseguir un sueño autónomo del bebé con el objetivo de que toda la familia descanse. Tener un hijo no es sinónimo de no dormir o no descansar correctamente.

 

Os ayudaré a entender qué está pasando, por qué está pasando y trabajaremos con varias opciones para que siempre puedas elegir la opción que mejor se adapte a vuestro concepto de familia. No hay magia, ni métodos milagro que funcionen con todo el mundo igual, precisamente por eso me gusta conocer bien a las familias.

 

Creo que un niño debe ser amado antes de la hora de acostarse, reconfortado cuando está molesto, y atendido en un tiempo razonable. La hora de acostarse debe ser una experiencia agradable y uno de los mejores momentos del día.

 

Sé lo que se siente al oír llorar a tu bebé, las lágrimas son mi debilidad, no importa el motivo del llanto, precisamente por eso no comparto la idea de que un bebé tenga que llorar para dormir. No obstante, hay que ser realistas, y saber que puede que se derrame alguna lágrima.

 

Una vez atendidas todas las necesidades del bebé, el llanto es una protesta, y suele durar muy poco. Una vez que tu bebé se dé cuenta de que ya no le vas a poner a dormir como antes, las protestas terminaran y tu bebé se dormirá solo y feliz.

 

Os facilitaré las herramientas para ayudaros a crear rutinas y buenos hábitos, y que, de esta manera, vuestros hijos sean capaces de conciliar el sueño sin interrupciones y por sí mismos.